Natseret

Dedicado A La Difusión De La Vida Y Las Enseñanzas Del Maestro Yahoshúa De Natséret

¿Dónde Estamos Y Qué Debemos Hacer?

Publicado por TzephanYAH GavriEL Ben Leví en diciembre 11, 2008

Introducción A La Fe Nazarena

¿Dónde Estamos Y Qué Debemos Hacer?

Por Steve Mathe

Este capítulo está dedicado a contestar estas dos preguntas de manera progresiva a medida que se cumplen los mensajes de los Profetas acerca de y a las Diez Tribus Norteñas de Israel. Disemina conocimiento sobre dónde están en el tiempo y el espacio los miembros de las Diez Tribus, conocidas también como José, Efraím o la Casa de Israel.

Todas las profecías de Oseas, y muchas de las de otros Profetas bíblicos giran alrededor del alejamiento del Poderoso de las Diez Tribus y su retorno a él, a su Toráh, a su pacto, a sus hermanos, Judá, los israelitas, y a la tierra del Pacto. Su rehabilitación en los tiempos mesiánicos es parte integral de la restauración de todo Israel. El Poderoso realiza esto para que Israel pueda funcionar como una nación de sacerdotes, para enseñar la Fe Abrahámica al mundo entero. (Véase Restoring the Abrahamic Faith, Dr. James Tabor, 1993).

En breve, esta revista* trae las “buenas nuevas “del surgimiento de las tribus de Jacob”, para que cumplamos los términos y la razón de ser del Pacto. “Para que seamos su pueblo y que él sea nuestro Poderoso” (Levítico 26:12; Jeremías 30:22, Isaías 49:6). En este recién revelado marco de realidades profetizadas, nos encontramos perplejos en cuanto a qué hacer como respuesta apropiada a su llamamiento. Sin embargo, el Poderoso ha anticipado nuestra confusión. Nos ha escrito instrucciones sobre qué hacer en el tiempo señalado de nuestro despertar, con siglos de anticipación a nuestra habilidad para actuar sobre ellas (Isaías 49:8).

Al estudiar para hallar estas directrices, hallamos otras buenas nuevas consoladoras de una liberación inminente de los prisioneros de antiguas cautividades ( Jeremías 29:11, 30:10,18, Amós 3:5). El Poderoso de Israel, que se deleita en la misericordia, ha decretado que cuando termine el tiempo de nuestro castigo, es decir, el alejamiento de Él en la Dispersión, volveremos a él (Isaías 40:2, Jeremías 30:11, Miqueas 7:18). Nos dice que en el tiempo señalado de nuestro despertar por el llamado del shofar, anunciando su Redención, el remanente de Jacob comenzará a responder a sus directrices ( Oseas 2:23; Isaías 51:14-17,55:5, Ezequiel 37:4-6).

En línea con sus propósitos enunciados esta revista* está dedicada a sonar el llamado a prepararse para la obra con estas primeras directrices. Se nos convoca en estas dos citas: “Porque vendrá un día cuando los centinelas sobre el monte de Efraím clamarán: Levántense, y subamos a Sión, a YHWH, nuestro Poderoso. Porque Así dice YHWH: Canta con alegría por Jacob, y grita en las cumbres de las naciones: anuncia, alaba, y di: Oh YHWH, salva a tu pueblo al remanente de Israel” (Jeremías 31:5-6) “Congréguenme a mis piadosos (santos); los que han hecho pacto conmigo mediante sacrificio (Salmo 50:5).

Estos versículos presentan un breve resumen de dónde estamos y de lo que debemos hacer. Consideremos en más detalle estas coordenadas e instrucciones. Estamos en el comienzo del recogimiento de las Tribus de Jacob, en el movimiento contemporáneo de teshuvah (retorno).

En este tiempo, los primeros contingentes de los pioneros de este movimiento están siendo sacados de sus peregrinaciones en los desiertos de las naciones (Oseas 1:6,8:1;9:33, 17). Se dirigen al hogar de la Fe de la Torah, “uno de una ciudad, dos de una familia,” (Jeremías 3:15, Cf. Isaías 10:20-23). Interesantemente, están viniendo tanto de Judá como de Efraím. Están repitiendo el patrón de los dos espías que regresan con un informe alentador acerca de las promesas del Poderoso para la entera nación de Israel ( Números 13:5,16; 14:7,9; Jeremías 33:7). Parecen ser un pequeño grupo, a quienes seguirán más tarde los muchos reunidos de Israel.

Esta revista* está publicando la convocación de los Profetas para la preparación que debemos realizar en anticipación de este recogimiento. Este artículo es parte de esa convocación a preparar el contingente pionero de Efraím para servicio. La advertencia de Amós a la Casa Norteña de Israel se dirige a sus descendientes hoy día, los cuales son igualmente impenitentes:

“He derribado a algunos de ustedes como he derribado a Sodoma y Gomorra, y ustedes fueron como un sello sacado del fuego, pero no han retornado a mí, dice YHWH. Por tanto esto es lo que te haré, oh Israel; y por cuanto te haré esto, prepárate para encontrarte con tu Poderoso, oh Israel (Amós 4:12).

“Según los profetas, tendrá que echarse el fundamento moral y espiritual antes de que se realice la rehabilitación de nuestro pueblo”. (El mundo de la oración, Vol. 1 Rabí Eli Munk, Feldheim Publishers, 1963.p.126).

Hablándole específicamente a José, Amós nos dice cómo prepararnos para esta rehabilitación. “Busquen el bien y no el mal, para que vivan, y así YHWH, el Poderoso de los ejércitos, estará con ustedes, como han hablado ustedes. Odien lo malo y amen lo bueno, establezcan justicia en la puerta; puede ser que YHWH Elohim de los ejércitos tenga piedad del remanente de José” (Amós 5:13-15).

Los profetas predijeron esta búsqueda y escudriñamiento de sus caminos: “… después volverán los hijos de Israel, y buscarán a YHWH su Poderoso, y a David su rey; y vendrán temblando a YHWH y su bondad en los últimos días” (Oseas 3:5). Esta búsqueda del Poderoso y del legado mesiánico de David ha de comenzar mientras las tribus están aun en dispersión:

“Entonces me llamarás, e irás mirarás a mí, y yo te oiré. Y me buscarás y me hallarás cuando me busques con todo tu corazón. Y me dejaré encontrar de ti, dice YHWH: y te restauraré del cautiverio, y te reuniré de todas las naciones…” (Jeremías 29:13-14).

Ellos se prepararán para recibir al Mesías de Israel, que viene específicamente a los arrepentidos de Jacob (Isaías 59:20). Vemos que esta búsqueda del Poderoso es un proceso de acercarse, tras un largo periodo de alejamiento. Para muchos será chocante descubrir que han estado separados del Poderoso por muchos siglos (Oseas 3:4, 5). Por cuanto nos hemos apartado del Poderoso, él se ha apartado de comunicarse con nosotros (Isaías 59:2) Pero en nuestro exilio, mientras estábamos aun lejos de Él, y no se nos escuchaba, Él nos ha preservado. Nos ha decretado: “Callen delante de mí, oh islas, y que el pueblo renueve sus fuerzas; que se acerquen, y que entonces hablen, vengamos juntos a juicio” (Isaías 41:1).

Cuando Él comienza a despertarnos, aunque tenemos poca fuerza espiritual, nos anima “pero tu, Israel, eres mi siervo, Jacob a quien he escogido, la simiente de Abraham mi amigo… No temas gusano de Jacob, y ustedes los pocos de Israel; yo les ayudaré, dice YHWH tu Redentor, el Santo de Israel” (Isaías 41:8-14). Así que … ¿como se van a preparar los pocos (ahora) con todo su corazón para acercarse? Vimos arriba que es imperativo que Efraím salga de los pecados y caminos de las naciones. El principal de esos caminos es la idolatría y las religiones de la teología del reemplazo (Isaías 29:13). Salir de ellos significa no solamente adquirir un entendimiento hebraico de las Escrituras, a lo cual muchos son atraídos hoy día.

Más importante es declarar de corazón la afirmación de la Fe Bíblica, el Shemá. y abrazar su invitación a escuchar al Poderoso Único de Israel:

“Oye Israel, YHWH es nuestro Poderoso, YHWH es UNO” (Deuteronomio 6:4). Es también un llamado a retornar a una vida prescrita por la Alianza, es decir, asumir el yugo del Reino, que proclama el resto del Shemá.practicar los mandamientos del Poderoso, los cuales hemos desechado (Oseas 8:12, Jeremías 13:10; Salmo 78:37), y estar limpios de pecados personales y corporativos, que causaron nuestra enfermedad como pueblo, y trajeron sobre nosotros el juicio del Poderoso (Deuteronomio 29:21). La buena nueva es que el Poderoso, nuestro Sanador, nos promete Su ayuda en nuestro recobro de este estado de inmundicia, para acercarnos a él nuevamente ( Jeremías 33: 7-8,14). (Deuteronomio 6:5-9, 11:13-21; Números 15:37-41). Esto significa

Pero … ¿por qué quiere el Poderoso que nos acerquemos? Para oírnos y sostener un diálogo con nosotros. Esta fue su intención original, que como Padre, pudiera hablar con sus hijos (Éxodo 19 y 20). En cuanto a nosotros, los pocos pioneros llamados a salir de Babilonia (Isaías 48:20, 52:8-12), nos incumbe a nosotros preparar nuestro corazón, acercarnos, enfrascar nuestro corazón en un diálogo en favor del resto de Israel en el Galut (dispersión) (Cf. Jeremías 30:21). Este “acercarse” y “permanecer” por parte de los pocos pioneros en favor del resto de Israel es necesario para la rápida liberación y sanación de ella. Esta función se refleja en la costumbre israelita de “ponerse de pie” en nombre de alguien que no está presente para recibir una bendición (Deuteronomio 29:15). El que lleva una carga por la curación del otro se pone de pie y sube a la bimá (plataforma) para que el Rabí recite la oración por curación. Esto es porque “así como el reconocimiento de la verdad, la teshuváh (arrepentimiento) requiere ayuda divina. “Si un hombre está lleno de un ferviente deseo de retornar, entonces el eterno le ayuda” (Talmud, tratado Yomá 38b). Según los rabinos, este servicio por parte de los pocos se necesita mucho porque “todos los actos sagrados requieren la convocación” (Rabí Munk .90). Aunque el Poderoso, por su gracia y misericordia, ha comenzado ya a despertarnos sin ninguna iniciativa de nuestra parte, la continuación y la apacibilidad del proceso depende de nuestro acercamiento a él.

Al hacerlo así los pocos, no solo acelerarán el proceso de redención, sino que también mitigarán los juicios correctivos divinos sobre los muchos (Isaías 41:1; 48:8-9; Malaquías 4:22-24). Se espera que nos volvamos a él, cuando él comience a acercarse a nosotros (Isaías 54:7; 55:6-7). Entonces podemos iniciar un diálogo y una interacción recíproca con el Poderoso.

“Entonces llamarás y YHWH responderá, clamaras a él y él dirá: Aquí estoy… si quitas de en medio de ti el señalar con el dedo, y el hablar iniquidad; si sacas tu alma al hambriento… YHWH te guiará continuamente… y los tuyos reedificarán los antiguos lugares desolados, levantarás los fundamentos de muchas generaciones, y te llamarán reparador de portillos, restaurador de las sendas para habitar” (Isaías 58-9-13).

Jeremias da detalles adicionales:

“Miren, yo los traeré del país del norte, y los recogeré de los extremos de la tierra, … una gran multitud regresará acá. Vendrán con llanto, y con súplica los dirigiré: Haré que caminen por ríos de agua en el camino recto, en el cual no tropezarán, porque yo soy un padre para Israel, y Efraím es mi primogénito“. (Jeremías 31:7-8. Vea también Isaías 43:19).

¡Que promesa! -que se le dé a uno el privilegio de llegar a ser partícipe en la obra restauradora y redentora del Poderoso! Para José, que no ha guardado la Toráh, esta función “redentora” es especialmente una extraordinaria medida de la gracia divina. Pero … ¿qué es esta obra? … ¿que parte de ese servicio nos incumbe como “debilitados” pioneros representantes de José? Sabemos que las “sendas para habitar” son el “camino recto” de la Toráh, la “herencia de Jacob” (Deuteronomio 33:4) Es claro que Efraím es llamado a retornar y entrar a, y ser participante de, la herencia de la Toráh que Judah ha preservado: (Oseas 11:12 (12:1 en hebreo)) [Nota del editor: Algunas versiones, como la New American Standard Bible, traducen completamente mal este versículo].

Una parte de esta herencia la constituyen las oraciones de Israel, preservadas por el judaísmo. Pueden hallarse en el libro hebreo de oración, llamado el Sidúr, que significa “orden” de oraciones. Este almacén de David contiene el orden de las oraciones para los servicios diarios y sabáticos para los israelitas observantes. La mayoría de estas oraciones se han tomado directamente de, o se basan en, las Escrituras. Entre esa inspirada colección, que data de siglos y hasta milenios, la Shemá, es la más antigua. Los Rabinos enseñan que la frase “amarás a YHWH tu Poderoso con todo tu corazón es el “servicio del corazón” para todo Israel (Prayer, (audiotape), por el Rabí Ephraim Buchwald).

El propósito de este articulo es sonar “el llamado de Jezreel.” El llamado a la oración, es decir, el llamado a realizar este servicio del corazón delante del Poderoso. Esto es apropiado, no solamente en este tiempo de necesidad en particular, sino también como un medio de que Efraím retorne a su herencia de la Toráh en general.

La amonestación divina a los de Efraím que retornan es: “Oh Israel, retorna a YHWH tu Poderoso; porque has tropezado en tu iniquidad. Toma contigo palabras, y vuelve a YHWH; dile: Perdona toda iniquidad y recíbenos bondadosamente, así ofreceremos las palabras de nuestros labios en lugar de becerros” (Oseas 14:2,3). Una vez empecemos a hacer esto, el Poderoso nos ayudará a salir de la cautividad, tanto en extensión como en número. Así lo prometió “… con súplicas los dirigiré” (Jeremías 31:10).

Según la enseñanza de los Rabinos, él nos capacitará así para arrepentirnos más, y nos guiará al hogar, al resto de la Herencia de Jacob. De acuerdo con los Profetas, nuestros antiguos “sacrificios” no estaban en armonía con los requerimientos de la Toráh. Por estar mezclados con paganismo, no eran aceptables (Amos 4:4,5). No nos reconciliaban con el Poderoso. Al igual que antes, él nos dice de nuevo:

“Oye, pueblo mío, y hablaré: Oh Israel, y testificaré contra ti, yo soy Elohim, tu Poderoso. Da gracias y paga tus votos al Altisimo, e invócame en el día de angustia, yo te libraré, y tú me glorificarás” (Salmo 50:6-15. Vea Joel 2:12-13).

El Poderoso está esperando el tiempo cuando paguemos nuestros votos.

Pero … ¿cómo vamos a pagar nuestros votos, y qué votos debemos pagar? Para el pródigo Efraím hay una sola respuesta: Se trata de ser fieles a la Alianza del Poderoso Único de Israel, pactada (en voto) en el Monte Sináy. Es hacer justicia a su elección de Israel, el pueblo llamado por su nombre (Isaías 43:7). Es finalmente volver a él y ser una nación de sacerdotes para el mundo (Éxodo 19:6, Deuteronomio 7:6-9, 30-88; Isaías 66:6). De eso es de lo que trata el verdadero “testimonio” que hay que dar. Es ponerse de parte de la liberación de Israel, facilitando así su liberación ahora ( Éxodo 14:13,14). Como resultado, los gentiles serán atraídos a los caminos de Su Toráh ( Isaías 43:10-12; 44:8). Como los pocos precursores y representantes de Efraím, podemos iniciar esa obra de testificar a la manera hebrea, por medio de ponernos de pie ahora. Por medio de orar ahora por todo Israel, unos pocos comienzan a sujetarse a la dirección de Él y la promueven (II Crónicas 7:14, Joel 2:32).

¿Dónde estamos y que debemos hacer?


El Todopoderoso está preguntando: …¿Quién oirá en el tiempo venidero? (Isaías 42:23). La respuesta según el corazón del Poderoso es “Júntenme a mis piadosos que han hecho conmigo un pacto de sacrificio” (Salmo 50:5. Si usted se siente impelido a responderle con el servicio de su propio corazón, primero pídale al Poderoso que lo guíe en su oración de acuerdo con las anteriores promesas. Pídale que le dé “espíritu de arrepentimiento”. Estudie las referencias bíblicas en este artículo; ellas abrirán su corazón. Luego lea los Salmos 30, 103 y 118 para dar gracias a favor de José [Israel] por el comienzo de su recogimiento. El Salmo 30 se titula: “Salmo para la dedicación de la Casa, de David”. Se usa para comenzar cada servicio sabático en la Sinagoga. Use el salmo 74 y el 80 para suplicar misericordia para José [Israel]. El salmo 80 se escribió especialmente para el uso de José en los últimos días. Nos instruye a pedirle al Poderoso que nos fortalezca y nos reavive.

Especialmente en estos tiempos cuando las mentes naturalmente se vuelven hacia la “rededicación”, las oraciones de usted podrían ser instrumentales para la “rededicación de la (ahora simbólica) “Casa de oración” de todo Israel y de todo el mundo. Con la ayuda de él podemos comenzar a reedificar ahora “el tabernáculo caído de David.” El Poderoso dice que él “habita en las alabanzas de su pueblo,” y como en el Templo, Su corazón mora ahí. (Salmo 23:3; II Crónicas 7:15-16). Que Su presencia santifique nuestras oraciones y acelere la Redención de José y de todo Israel.


*

Steve Mathe (Traducido de la revista Jezreel’s Call, Núm. 4, editada por Israel Unido de Jerusalem. Publicado con permiso de los editores).

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